Cap. 227: Un amor inesperado.
CAP. 44El jet tocó tierra en la pista privada de San José con un golpe seco que sacudió el interior de la cabina. Teo no se movió hasta que los motores se apagaron por completo. Armando le hizo una señal y la compuerta se abrió, dejando entrar el aire seco de California.Al pie de la escalera, Mara esperaba junto a un convoy de camionetas negras. Su figura elegante destacaba bajo el sol brillante de la tarde. En cuanto vio a Teo asomarse por la puerta, su rostro se transformó por la angustia. Corrió por la pista, ignorando el protocolo de seguridad, y lo abrazó en cuanto sus pies tocaron el asfalto. Lo apretó con una fuerza que buscaba recomponerlo.—¡Teo! ¡Dios mío, estás bien! —exclamó ella, hundiendo el rostro en su cuello.Teo se quedó rígido un instante, con las manos suspendidas en el aire, hasta que finalmente la rodeó. El perfume de Mara era caro, sofisticado, lo devolvió de golpe a su realidad. La abrazó con fuerza, casi con desesperación, buscando en ella un ancla para no h
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