Cap. 227: Un amor inesperado.
CAP. 44
El jet tocó tierra en la pista privada de San José con un golpe seco que sacudió el interior de la cabina. Teo no se movió hasta que los motores se apagaron por completo. Armando le hizo una señal y la compuerta se abrió, dejando entrar el aire seco de California.
Al pie de la escalera, Mara esperaba junto a un convoy de camionetas negras. Su figura elegante destacaba bajo el sol brillante de la tarde. En cuanto vio a Teo asomarse por la puerta, su rostro se transformó por la angustia.