LouisLa deposito en la cama, sin aliento, con las venas hinchadas por un deseo que no disminuye. Su piel lleva mis marcas, sus labios aún tiemblan, y sin embargo… no es suficiente. Nada lo es. No cuando se trata de ella.La miro, desnuda, vulnerable bajo mis ojos. Y sonrío. Una sonrisa cruel, satisfecha, hambrienta.— ¿Pensaste que había terminado? No, Anna… La noche apenas comienza.Ella gira la cabeza, busca aire, pero yo no le doy tregua. Me deslizo entre sus muslos y, con un movimiento brusco, la tomo de nuevo. Su grito resuena en la habitación, agudo, desgarrador. Y yo gruño, incapaz de contenerme.La tomo más fuerte, más rápido. Como si quisiera anclarla en mí. Como si quisiera que nunca pudiera olvidar este momento, este cuerpo que la devora. Su voz se quiebra, sus manos se aferran a las sábanas, desesperada.— Louis… por favor…La agarro por las caderas y la vuelvo. Cae de bruces, jadeando. La penetro de nuevo sin dulzura, haciéndola gritar contra las sábanas. Sus piernas tiem
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