AnnaNo entiendo lo que está pasando. Él está ahí, frente a mí, de pie en esta habitación sofocante donde he llorado demasiado, gemido demasiado, sufrido demasiado. Y sus palabras caen, cortantes, sin apelación.— Saldrás de este lugar. Hoy.Lo miro, aturdida, con la garganta apretada.— ¿Qu… qué?Louis se acerca, su mirada ardiente anclada en la mía. No deja espacio para la discusión.— No te quedarás aquí, Anna. Te he dejado demasiado tiempo en esta maldita casa de citas. Se acabó. Vendrás conmigo.Me levanto lentamente, nerviosa, intentando entender lo que está tramando.— ¿A dónde… dónde quieres llevarme?Esboza una sonrisa fría.— He comprado una villa. Lo suficientemente grande, alejada de París. Nadie vendrá a buscarte allí. Nadie tendrá derecho a poner un pie sin mi permiso.Frunzo el ceño, la ira y el miedo entrelazándose.— ¿Quieres encerrarme en otro lugar, verdad? ¿Esconderme como una vergüenza, lejos de las miradas, lejos de ella…?Golpea la cómoda con la mano, haciéndome
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