Terminamos tratando de volver a la realidad, pero con Victoria no se podía. Lo que comenzaba como una locura, como un ataque desenfrenado acababa siendo una sesión de besos y más caricias. De calma.Le respiraba en el cuello, abrazándola. Olía el aroma de su piel metiéndose en mis pulmones, su pecho queriendo tranquilizarse. No solo estaba obsesionado con ella, estaba enamorado. Así, de la nada, en solo poco tiempo.Era su figura sentada en el patio leyendo, sus manos tocando las mías, sus piernas desnudas que viajaban por toda la cama cuando se despertaba en pijamas cortos. Era su cara iluminada cuando me veía.Porque así de necesitado estaba de amor. Del real, del que no era una mentira para sentarse en un trono ni una ambición por dinero. Su baile en el Dollhouse me hipnotizó, su pecho inflado cuando me enfrentaba la puso a la par, sus ojos llenos de calor me derritieron.—Volví de casi matar a alguien y me recompensas con sexo —le dije, mordiéndole el lóbulo de la oreja.—No, no e
Leer más