424. Lo que se muestra no siempre se entrega.
Nerai no duerme.No porque no pueda, sino porque cada vez que cierra los ojos el registro se reordena sin pedirle permiso, líneas que antes eran estables ahora se bifurcan, se repliegan, se contradicen sin anularse, y esa multiplicidad, que durante siglos habría sido corregida de inmediato, ahora permanece, viva, esperando ser interpretada.No es traición lo que siente.Es vértigo.Saelith duerme con facilidad.Esa es la diferencia más inquietante.Cuando Nerai se levanta en silencio y abandona la estancia compartida, no activa sellos ni ocultamientos; ha aprendido que los verdaderos movimientos ya no necesitan invisibilidad, solo coherencia suficiente para no fracturarse al ser observados, y mientras camina por los corredores intermedios, comprende que lo que la retiene junto a Saelith no es lealtad, sino la promesa implícita de que alguien, por fin, sabe qué hacer con quienes siempre vieron demasiado.Névara siente su aproximación antes de verla.No como intrusión.Como una duda sos
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