Raina soltó una carcajada al escuchar su tono bromista. —Julieta, ¿de dónde sacas tanta sabiduría? Apenas tienes veintitantos, pero hablas como si hubieras vivido mil vidas.—Es que una ya está de vuelta de todo, mija. Son las mañas de esta humilde servidora tras haber visto tanta novela en la vida real —bromeó Julieta.Después de la risa, Julieta se puso seria otra vez, aunque sin perder el tono ligero. —Bueno, ya, vamos directo al grano. ¿Qué es lo que necesita que haga?Raina se quedó pensando unos segundos y luego le soltó sus sospechas sobre Jayden. Julieta no lo dudó ni un momento. —Hecho, déjemelo a mí. Le aseguro que esto sale porque sale, se lo firmo donde quiera.Al colgar, Julieta se quedó sentada a la orilla de la cama. Miró a Román, que seguía ahí quietecito, y por pura ocurrencia le picó la mejilla con el dedo. —¿Ya oíste, Román? Si no te despiertas pronto, me voy a buscar a otro.Lo dijo por decir, pero de reojo notó que los párpados de él vibraron. Fue un movimient
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