Por alguna extraña razón, las palabras de Alan le habían sonado sinceras a Alexander. Era verdad que en el pasado le había hecho mucho daño a Aurora, pero desde que había descubierto la verdad sobre ella, y aun cuando su actitud seguía siendo obsesiva y enfermiza, ahora estaba completamente convencido de que nunca haría algo para dañarla. No obstante, él no era el único que quería destruir su felicidad.Por lo que sus ojos, llenos de furia, se posaron con violencia sobre Victoria. Sin esperar ni un solo instante, corrió hacia donde la mujer estaba sentada, la tomó bruscamente por los hombros y la miró con un odio absoluto.—¡Te juro que si fuiste tú, que si te atreviste a intentar hacerle daño a Aurora, yo mismo acabaré contigo, Victoria! —siseó Alexander, las manos apretando la tela de su ropa.La malvada mujer intentó zafarse, pero era inútil, las manos de Alexander pretendían hacer todo el daño que fuera posible.—¡Suéltame, Alexander, me estás lastimando! —chilló Victoria, con m
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