Trago saliva y su intimidad, dura como acero, bombea más y más, más y más, como si cada latido arrastrara algo dentro de mí que no logro contener, hasta que…Sus jeans ajustados se elevan sin disimulo y, con ellos, mi universo perfecto se desvanece como una ilusión que se rompe justo cuando estaba a punto de tocarla.Entonces un sonido bajo me hace reaccionar, un mensaje de Sam, está fuera… fuera del departamento.—Sam está ahí —chillo, y salgo del baño en segundos, como si acabara de despertar de algo prohibido.Mark sale con extrema paciencia, como si nada lo alterara, se coloca el pulóver marrón que descansa en el respaldo de la silla y abre.—Sabía que estabas aquí —chilla Sam, sus palabras enfurecidas retumban en mis oídos como un golpe seco.Él se detiene y ve mis fachas, su mirada recorre cada detalle, cada desorden.—¿Qué pasa, Estela? —pregunta de repente y se acomoda a mi lado, demasiado cerca, demasiado presente.Le cuento lo sucedido con mi madre y él baja la mirada, como
Leer más