Recuerdos nocturnos.
—Vine por el cuadro y mi respuesta —dice el diablo apenas se materializa ante nuestros ojos.
Suspiro y me vuelvo hacia Sam, que parece una estatua.
—El cuadro aún está en la administración. Hubo un error de burocracia y… será exhibido mañana —le explico, esperando que lo entienda.
—Está bien, el cuadro puede esperar. Necesito mi respuesta… ahora —dice, y la brisa se vuelve gélida.
Me sudan las manos y sacudo la pierna, demasiado nerviosa.
—Yo… no puedo…
—Ella lo hará —me interrumpe Sam; su voz