La imagen de él, con su rostro severo y su mirada controladora, se deslizó por su mente. Sintió una mezcla de odio y nostalgia, porque a pesar de todo lo que había vivido con él, había un tiempo en que lo amó, o al menos eso creía. En algunos momentos, al mirar a Luna, notaba ciertos rasgos que le recordaban a Alejandro: la forma en que su mandíbula se tensaba ligeramente cuando dormía, el pequeño lunar debajo de su labio inferior. Había demasiado parecido entre la niña y su padre y eso, le dolía más de lo que se atrevía a admitir.—¿Por qué, Luna? —susurró, con la voz quebrada— ¿Por qué es tan difícil olvidar el pasado?Abrazó más fuerte a la bebé, como si el contacto con ella pudiera alejar los fantasmas del ayer. Los ojos de Luna se entrecerraron, y, al parecer, lo único que necesitaba era la presencia de su madre para sentir que el mundo era un lugar seguro. En un instante, Isabel olvidó por completo todo lo demás: el apellido, los papeles, el futuro incierto. Solo existían ellas d
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