Cuando pronunció aquellas palabras, sentí un nudo en mi estómago que casi me hace caer sentada nuevamente en la silla, pero me quedé de pie, prácticamente paralizada. Mi madre no dijo absolutamente nada; era como si ya lo supiera. — Por favor, quiero que te expliques — le dije; tenía la voz rota. — Todo era muy simple. Isadora era prácticamente difícil de encontrar, pero yo sabía cómo encontrarte a ti. Sabía muy bien dónde estabas, tus rutas, porque te tenía muy bien investigada. Y a través de ti yo quería llegar a Isadora, a través de ti yo quería encontrarla. Quería inmiscuirme poco a poco en tu familia y averiguar todo lo que pudiera. Buscar a las personas que ayudaron a involucrar a mi padre en lo que yo pensaba era una mentira, porque esto fue lo que mi abuelo me dijo. Yo era muy niño cuando todo salió a la luz, cuando lo perdí a él. Lo único que yo podía ver en mi mente era que, por culpa de Isadora, lo había perdido. Por culpa de sus mentiras. Porque eso fue lo que mi abuelo
Leer más