CAPÍTULO 217 — La noche que los encontró cansados La noche cayó sobre Madrid como un suspiro largo después de un día demasiado intenso. El día había sido eterno. Cuando por fin se sentaron todos a cenar, Milagros sentía que el cuerpo le pedía cama desde hacía horas. Martina había pedido unas pizzas caseras de un local italiano de la zona, porque decía que la mozzarella de España “no es igual a la uruguaya, pero te salva la vida en estos días de bebé llorón”. Elián agregó unos sandwiches, una tabla de fiambre, pan con tomate, aceitunas… comida simple, rica, reconfortante. Milagros, con el bebé dormido sobre el pecho, apenas probó dos porciones. Ayden la observaba en silencio, sin presionarla, sin hablar demasiado, con esa atención tranquila de quien cuida cada gesto para no incomodar a una familia que todavía lo mira con desconfianza. No quería meter la pata. El ambiente, sin embargo… estaba tenso. Martín miraba a Ayden como si fuera un chiste mal contado. Clara mantenía una
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