Le pedí a Darren que saliéramos de ahí, que los Yasdian siguieran encargándose de Alexander... Yo ya no lo toleraba, necesitaba oxigenar mi cerebro, no me sentía nada bien.Caminamos por la ciudad, un rato dando vueltas por aquí y por alla, viendo edificios, disfrutando de la noche. Comencé a calmarme lentamente, a aclarar mis pensamientos, aún así la tortura mental era como un proceso de fondo que seguía sucediendo... Tenía más dudas que nunca y la culpa que carcomía. Luego de caminar volvimos a donde estaba aparcado el auto, le dije que fuéramos a algún restaurante, que era tiempo de relajarnos. Él accedió. Fuimos a un lugar bastante lindo, un mirador lleno de ranchitos, al aire fresco y las vistas a la ciudad me aliviaron de inmediato. Darren apretó mi mano mientras me miraba con ternura, me sorprendí que después de todo lo que había escuchado pudiera seguir teniendo afecto para mí. —Tranquila—susurró—sé que fue difícil pero tu eres fuerte. No te dejes caer ahora, Sara... Luchas
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