Conozco a Elizabeth de toda la vida y siento que nunca deja de sorprenderme. Definitivamente, no importa el lugar donde crezcas: el talento lo llevas en el corazón. Sea lo que sea, es pura fuerza. ¡Más orgullosa no podría estar!Así que me levanté de mi asiento para ir a abrazarla. Esto merecía un par de copas.—Oye, ¿a dónde vas, amor? —Iñaki me tomó del brazo.—Iré al baño —mentí.Solo quería felicitar a Elizabeth, que era como mi hermana. Aunque tenía mucho que reprocharle: me había ocultado lo de Secret Sea y su participación en la pasarela.—¡Te ves linda esta noche! Soy el hombre más feliz del mundo por tenerte a mi lado —dijo Iñaki, mirándome con admiración.Me limité a sonreír. No me apetecía coquetear. Además, mi relación con Iñaki se estaba volviendo cada vez más apagada.Me encaminé hacia los camerinos, pensando en lo que le diría a Elizabeth, hasta que escuché mi nombre.Me detuve en seco.—¿Qué estupidez estás diciendo? Nadie lo sabía, ni siquiera Alicia, que es su mejor
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