Me incorporé apenas lo suficiente para asomarme por la ventana, aun sabiendo que no debía hacerlo.Kryos me había dado una orden clara.Y aun así, desobedecí.No fue rebeldía. Fue algo más fuerte. Algo que me apretó el pecho y me obligó a mirar.El aire frío me golpeó el rostro en cuanto separé la cortina. Y entonces lo vi.Un jadeo se escapó de mis labios.Estábamos rodeados.Hombres por todos lados. Sombras moviéndose entre los árboles, figuras que surgían desde la maleza, armas alzadas, arcos tensos. El carruaje era el centro de un círculo que se cerraba con rapidez.Y en medio de todo eso…Kryos.En su forma de lobo.Ya estaba atacando.No dudaba. No retrocedía. Su cuerpo enorme se movía con una precisión brutal, como si cada músculo supiera exactamente qué hacer antes de que la mente lo ordenara. Saltó sobre uno de los atacantes, lo derribó, mordió con fiereza su yugular, y en el mismo movimiento ya estaba girando hacia el siguiente.Eran demasiados.Lo supe al instante.No impor
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