Capítulo 91.
El carruaje siguió avanzando, el sonido de las ruedas contra el camino llenando el silencio que de pronto se volvió insoportable.
Cinco minutos.
Cinco malditos minutos.
Sentí cómo el calor me subía por el cuello mientras apretaba el papel entre mis dedos.
—¿Qué pasa? —murmuró Kryos, con esa calma irritante—. ¿La gran y piadosa salvadora no sabe por dónde empezar?
Apreté la mandíbula.
—Eres insoportable.
—Y tú estás perdiendo tiempo.
Mis ojos se clavaron en los suyos. Oscuros. Firmes. D