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75 chapters
CAPÍTULO 1. La mujer sin nombre
—¡Señora, por favor, se lo suplico! —Los ojos de Amelie estaban brillantes por las lágrimas que intentaba retener—. De verdad necesito un trabajo.Sara Atkins, encargada de Recursos Humanos de King Holding Corporation, más conocido como el Grupo KHC, era una señora amable, pero la realidad era que no veía cómo ayudar a la chica.—Linda, de verdad te entiendo, pero es que solo tienes estudios hasta la preparatoria. En esta empresa es muy difícil conseguir algo sin estudios superiores.—Lo sé, pero mire yo tengo buena presencia, soy limpia, amable y educada, y de verdad necesito trabajar si quiero seguir teniendo un techo sobre mi cabeza. —Amelie estaba a punto de arrodillarse frente a ella—. ¡Se lo ruego señora, trabajaré de lo que sea!La mujer apretó los labios y revisó una de las carpetas.—Solo tengo una vacante disponible y es... es un trabajo de hombres...—¿Cuál? ¡De verdad yo puedo hacer lo que sea! —insistió la muchacha.—Es repartiendo los paquetes y correos por todos los pis
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CAPÍTULO 2. ¡Estás…DESPEDIDA!
Amelie sentía que le dolían hasta las pestañas por el impacto de aquella camioneta. Rezaba para no haberse roto ninguna costilla, pero estaba segura de que muy pronto tendría un cardenal en todo el costado derecho. Sin embargo, si esperaba descansar un poco después de semejante día, estaba muy equivocada, porque los gritos de su prima Stephanie la ensordecieron apenas entró.—¡Amelie! ¿¡Por qué diablos te demoraste tanto!? —la increpó bajando las escaleras de la mansión Wilde—. ¡Ve y hazme un café decente, que la estúpida de la cocinera nueva ni eso sabe hacer! ¡Y luego me traes la ropa que fuiste a buscar a la tintorería, que tengo que comenzar el video En Vivo en una hora!Amelie abrió los ojos con espanto y Stephanie se detuvo delante de ella.—¿¡Dónde está mi ropa, Amelie!? —le gritó en la cara.—Olvidé ir a buscarla —respondió Amelie intentando respirar profundamente.En un segundo Stephanie estaba roja de la ira y hacía un escándalo a todo pulmón.—¿¡Cómo olvidaste de una cosa t
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CAPÍTULO 3. El que se trague el cuento, pierde
¡NUNCA! ¡JAMÁS! ¡EN TODA SU VIDA...! Nathan King había sido humillado de esa manera por nadie, no hablemos ya de que lo hiciera una empleada de tan baja categoría como aquella. —¡Despedida! ¡Despedida! ¡Despedida! —gruñía mientras se sacudía los tacones de los pies, arrancaba el maletín ejecutivo de las manos de Amelie y se inclinaba sobre ella como un depredador—. ¡Estás...! —¿Despedida? —murmuró Amelie encogiéndose sobre sí misma y el gesto de exasperación que le vio hacer la sobresaltó más. —¡Aggggrrrr! —gruñó Nathan recogiendo también sus zapatos y dirigiéndose a su oficina con la cara de Sam Bigotes y la actitud de Cruella De Vil. Se metió en su oficina y miró atrás, a la comitiva que lo veían con ojos desencajados. —¿Qué diablos hacen ahí? ¡A trabajar todo el mundo! —ordenó. Un segundo después el avispero se dispersaba y Nathan cerraba de un portazo airado. Arrojó el maletín a una silla y se sentó a ponerse los zapatos cuando se dio cuenta... —¿Dónde quedaron las maldit@s
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CAPÍTULO 4. Una mala decisión
Amelie se despidió de algunos compañeros de trabajo con los que había entablado amistad ese día: la chica de la recepción, un par de asistentes muy amables y un ejecutivo junior del departamento de Diagramación Publicitaria al que había ayudado con un envío urgente.Se sentó en el pequeño almacén de correos y se cubrió la cara con las manos mientras lloraba amargamente. El día había sido terrible, le dolía todo el cuerpo, tanto por el trabajo como por los golpes, pero lo que más le dolía era que había estado a punto de perder lo poco que tenía."¡¿Por qué tienes que ser tan bocona y tan impulsiva!?", se regañó. "¿No te das cuenta de que si pierdes este trabajo realmente te quedarán sin nada? ¿Eso es lo que quieres? ¿Que te echen a la calle y no tengas ni dónde vivir?"Por desgracia ser sumisa no era particularmente fácil para ella, tenía dieciocho años y había heredado el carácter altivo de su madre, y teniendo en cuenta que su vida había sido una batalla constante contra las humillac
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CAPÍTULO 5. Ese fuego tuyo... ¡ya se encendió otra vez!
A Aquiles Wilde se le secó la boca cuando escuchó aquella declaración, porque quizás era un sinvergüenza, pero no era estúpido. Bastó que Nathan King mencionara lo de la niña para saber que esa no había sido Stephanie.—Bueno... Verá, señor King —carraspeó con nerviosismo—. Mi hija es todo eso que usted dice, y definitivamente tiene muy muy buen corazón, sería una madre excelente. Ella siempre es muy amable y obediente, y usted parece un hombre muy correcto, pero a mí me gustaría respetar la voluntad de mi hija. ¿Me permitiría hablar esto con ella en privado?Nathan King forzó una sonrisa. No estaba acostumbrado a hacer ningún tipo de arreglos con mujeres, pero se dijo que la cortesía era primordial para aquella clase de tratos.—Por supuesto, señor Wilde —dijo mirando su reloj—. Puedo esperarlo diez minutos.El hombre casi salió corriendo hacia el cuarto de su hija y su mujer se le unió.—¿Qué pasa? ¿Quiénes son esos, Aquiles?—¡Papá! ¡Estoy en un En Vivo...! —Stephanie estaba a punt
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CAPÍTULO 6. Grandes cosas van a pasarte
Amelie se había ido del grupo KHC a su hora de salida como si el diablo le pisara los talones, y la verdad era que así lo sentía, pero si pensaba escapar de Nathan King fuera de la empresa, las palabras de su tío la dejaron helada.—Hora de irnos —sentenció Aquiles mientras le arrojaba sobre los brazos su gabardina—. ¡Vamos, Amelie, muévete!—¿Qué? ¿Yo también voy? —preguntó ella, sorprendida.—No te hagas tantas ilusiones, niña, no podemos ir sin al menos una sirvienta que se encargue de nuestras cosas más importantes.La joven sintió cómo su estómago se revolvía al oír aquello, y sin embargo no protestó. No era la primera vez que iba a ser criada en una casa rica, pero... ¿en la de los King? Era demasiado para ella, y sabía que su tío disfrutaría cada segundo de su desgracia.—Así que voy a ser tu criada —murmuró ella.—¡Deberías estar agradecida! —dijo su tía Heather con altivez—. Stephanie va a convertirse en la esposa del Presidente King, así que ya es hora de que nos devuelvas t
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CAPÍTULO 7. Soy alérgico a ti
Volver a la casa Wilde con Stephanie quejándose y despotricando del abuelo King, fue música para los oídos de Amelie, porque toda su noche valía la pena solo porque alguien tan distinguido como el patriarca de los King le dijera a su prima que se parecía al Guasón.Sin embargo, nadie en aquella limusina tenía idea de que Nathan King se había quedado dándole vueltas a las palabras del abuelo. Era verdad que Stephanie no parecía herida, sino radiante y llena de energía, como si nada hubiera sucedido. Era cierto que parecía una muchacha obediente y sumisa, pero no era para nada humilde, como le había dicho el guardaespaldas de Sophia.Ni siquiera quería imaginar que esa gente estuviera tratando de jugar con él, porque entonces las consecuencias para los Wilde serían nefastas.—Bueno, si ya las cosas están avanzando, creo que es hora de que Stephanie Wilde comience a comportarse como la madre que debe ser si quiere ser mi esposa —sentenció Nathan tres días después, antes de tomar el teléf
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CAPÍTULO 8. Una elfa y un orco
Amelie se dio la vuelta para ver a aquella pequeña.—¿Sophia? —se sorprendió al verla y se agachó para abrazarla.—¡Meli! ¿Viniste a buscarme? —preguntó la niña emocionada y Amelie sonrió mientras le acomodaba el cabello.—No, nena, aquí trabajo. Pero es una linda casualidad encontrarte. ¿Cómo has estado? —le preguntó.—Bien. ¿Y tú? ¿Ya no cojeas? —preguntó Sophia mirándola bien.—No, ya casi no... pero ¿cómo sabes mi nombre? No te lo dije... —recordó Amelie.Sophia sacó la cadenita que llevaba al cuello y le mostró la medallita que ella le había regalado.—Me di cuenta después de que detrás había un nombre, estaba muy borroso, pero me pareció que decía Meli… o algo así. ¿Te llamas Meli? Es que no estaba muy segura de si era tu nombre —respondió Sophia entusiasmada.—Me llamo Amelie, y mi madre se llamaba Melissa, a las dos nos decían Meli —respondió la muchacha repasando la medallita con la yema del pulgar—. Esta en particular tenía el nombre de mi mamá.—¿Tú tampoco tienes mamá? —pr
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CAPÍTULO 9. ¿Creen que el “ogruto” es un premio?
Histérica, gritándole a todos y muy frustrada: así fue como regresó Stephanie a su casa.—¡Mocosa estúpida! ¿Por qué tenía que irse de donde la dejé? ¡Y encima la otra idiota también trabaja ahí! ¡Lo que me faltaba! —gritó la mujer lanzando un adorno que se rompió contra la pared, y pocos minutos después su madre entraba a la habitación.—Hija ¿qué pasa?Stephanie se lo contó todo a tropezones: cómo Sophia se había escapado de la cafetería mientras ella visitaba el edificio, cómo Amelie había estado allí y la había visto tratándola con cercanía, y cómo Nathan le había exigido que volviera al día siguiente para ocuparse personalmente de Sophia.—¡Yo no soy su criada! ¡¿Quién se cree que es?! —gritó Stephanie.—Lo sé, hija —la interrumpió Heather—, pero tienes que calmarte antes de decir tonterías. Nathan King es el hombre más rico de esta ciudad y quiere una madre para la mocosa... Ya luego podrás ponerle una niñera a tiempo completo, solo tienes que aguantar tres meses....—¡Pues yo n
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CAPÍTULO 10. Esta la gané yo, ¿verdad?
Amelie tenía aquella sensación de que un desastre estaba a punto de ocurrir. Stephanie, sin embargo, iba muy oronda porque el auto de lujo de los King las había llevado hasta el Acuario. Le agradaba sentirse adulada, y eso era justo lo que pasaría cuando la vieran llegar con la hija de Nathan King... y una niñera.—¿Vienes mucho aquí? —preguntó Stephanie.—¡Oh, sí, vengo dos veces por semana! ¡Mi papá incluso me compró un asiento VIP, el mejor asiento del Acuario para que yo vea el show de las ballenas! —respondió Sophia mientras un hombre muy atento se acercaba a ellas.—Señorita Sophia, ya la estábamos esperando —dijo el hombre.—Gracias señor Renard —respondió la niña con una sonrisa—. Pero hoy voy a hacer un cambio. Ella es Stephanie Wilde, va a ser mi nueva mamá —dijo señalando a Stephanie—, así que hoy le voy a ceder mi asiento VIP.Amelie estaba atónita, pero Stephanie estaba emocionada. Podría estar en el mejor asiento del Acuario. Ella creía que estaba escalando rápido en la
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