Capitulo 2

Llega un momento cuando no sabes el porqué las cosas pasan y te dicen que el destino está escrito. Te preguntas ciertas cosas como:

¿Dios existirá?, ¿Buda?, ¿Jehová? O todos eso dioses y héroes que dice que existen.

La respuesta se vuelve sencilla: creo que si existen todas esas leyendas Mitológica que dicen que escriben el futuro, me odian o solo no saben que existo.

Mientras ellos hacen milagros y cuidan a las personas necesitadas, cada noche vivo un infierno. Es una rutina que vivo a diario: llegar al club, cambiarme la ropa, bailar y esperar a que mi tía consiga a alguien para que se acueste conmigo. No le es difícil con tantos borrachos que llegan a este lugar, su nueva meta es que atienda a 10 clientes por noche, según ella le genera más ganancia, así puede vivir más tranquila y cómoda y pagaría los gasto que genera en mí.

Todo eso hace que me sienta vacía sin saber que hacer. Llegue a la conclusión que por más salida que busque simplemente no la consigo, siento que si escapo o trato de hacerlo me mataría pero tal vez sería lo mejor la única salida, el morir y así poder terminar de vivir este infiernó. No sé hasta cuando pueda sobrevivir, mi vida siempre es manejada por ella. El comer, vivir y vestirme es decisión de ella. Mi día a día o mi vida ya está planeada para ella.

Las cosas pasan como si nada, para las personas que asisten a esos lugares solo soy la puta o la mujer que para ellos es un desahogo, pero ¿que puedo esperar? Ofrezco placer a cambio de unos billetes. Me preguntan si sé qué es el amor, pues cada vez creo menos en el amor, y no se si algún día exista para mí. Pensamos que las personas son tan distintas desde los más pobres hasta con más dinero, gastan todo aca sin importar sus esposas e hijos.

Me veo en el espejo y no me reconozco, y no soy esa niña de antes. Estoy delgada, mi cuerpo lleno de cicatrices y aunque sanen, están allí y sé que lo estarán y nunca van a desaparecer.

¿Será que mis padres algún día me amaron? ¿Por qué me dejaron con ella?

Todos estos pensamientos me acompañan diariamente, me atormentan y nunca desaparecerán.

Trato de descansar un rato y dejar de pensar y veo a mi tía quien esta entretenida hablando con unas personas, me mezclo entre todas ellas y salgo del club.

-¿A dónde vas Vale?- Pregunta el guardia de seguridad.

-Solo quiero fumar algo.

-Está bien Vale, llamaré a tu tía.

-Por favor no lo hagas.

-¿A qué le temes?

-A nada.

-Oh Vale, cuéntame o llamaré a tu tía.

-Solo quiero tomar un poco de aire, es todo.

-Esta bien- Se aleja un poco.

Enciendo el cigarrillo y comienzo a caminar mirando a la entrada del club, veo a mi tía salir y ver a mi dirección, tengo el impulso de correr y lo hago. Ella y otros chicos corren detrás de mí, corro lo más fuerte que puedo, pero estoy tan débil que caigo y siento como ella me toma del cabello tirando de él.

-Qué mala agradecida me saliste, te voy a enseñar lo que es querer escapar.

-¿Qué me harás?-la veo encender su cigarro y comienza a presionarlo contra mi piel.

-¿No vas a gritar?- Dice molesta- ¿Solo lloraras?-Sonrie- Creo que es hora de otra cosa.

Le pide el cinturón a uno de los guardias de seguridad y con la hebilla me da por la cara y algunas patadas en mi estómago, no me dejó tranquila hasta verme vomitar sangre, trate de levantarme, pero fue inútil todo se volvió negro 

Llega un momento en la vida cuando no sabes el porqué las cosas pasan y te dicen que el destino está escrito. Te preguntas ciertas cosas como:

¿Dios existirá?, ¿Buda?, ¿Jehová? O todos eso dioses y héroes que dice que existen.

La respuesta se vuelve sencilla: creo que si existen todas esas leyendas Mitológica que dicen que escriben el futuro, me odian o solo no saben que existo.

Mientras ellos hacen milagros y cuidan a las personas necesitadas, cada noche vivo un infierno. Es una rutina que vivo a diario: llegar al club, cambiarme la ropa, bailar y esperar a que mi tía consiga a alguien para que se acueste conmigo. No le es difícil con tantos borrachos que llegan a este lugar, su nueva meta es que atienda a 10 clientes por noche, según ella le genera más ganancia, así puede vivir más tranquila y cómoda y pagaría los gasto que genera en mí.

Todo eso hace que me sienta vacía sin saber qué hacer. Llegue a la conclusión que por más salida que busque simplemente no la consigo, siento que si escapo o trato de hacerlo me mataría, pero tal vez sería lo mejor la única salida, el morir y así poder terminar de vivir este infierno. No sé hasta cuando pueda sobrevivir, mi vida siempre es manejada por ella. El comer, vivir y vestirme es decisión de ella. Mi día a día o mi vida ya está planeada para ella.

Las cosas pasan como si nada, para las personas que asisten a esos lugares solo soy la puta o la mujer que para ellos es un desahogo, pero ¿qué puedo esperar? Ofrezco placer a cambio de unos billetes. Me preguntan si sé qué es el amor, pues cada vez creo menos en el amor, y no sé si algún día exista para mí. Pensamos que las personas son tan distintas desde los más pobres hasta con más dinero, gastan todo acá sin importar sus esposas e hijos.

Me veo en el espejo y no me reconozco, y no soy esa niña de antes. Estoy delgada, mi cuerpo lleno de cicatrices y aunque sanen, están allí y sé que lo estarán y nunca van a desaparecer.

¿Será que mis padres algún día me amaron? ¿Por qué me dejaron con ella?

Todos estos pensamientos me acompañan diariamente, me atormentan y nunca desaparecerán.

Trato de descansar un rato y dejar de pensar y veo a mi tía quien esta entretenida hablando con unas personas, me mezclo entre todas ellas y salgo del club.

—¿A dónde vas Vale?— Pregunta el guardia de seguridad.

—Solo quiero fumar algo.

—Está bien Vale, llamaré a tu tía.

—Por favor no lo hagas.

—¿A qué le temes?

—A nada.

—Oh Vale, cuéntame o llamaré a tu tía.

—Solo quiero tomar un poco de aire, es todo.

-Está bien— Se aleja un poco.

Enciendo el cigarrillo y comienzo a caminar mirando a la entrada del club, veo a mi tía salir y ver a mi dirección, tengo el impulso de correr y lo hago. Ella y otros chicos corren detrás de mí, corro lo más fuerte que puedo, pero estoy tan débil que caigo y siento como ella me toma del cabello tirando de él.

—Qué mala agradecida me saliste, te voy a enseñar lo que es querer escapar.

—¿Qué me harás?-la veo encender su cigarro y comienza a presionarlo contra mi piel.

—¿No vas a gritar?— Dice molesta- ¿Solo llorarás?-Sonríe— Creo que es hora de otra cosa.

Le pide el cinturón a uno de los guardias de seguridad y con la hebilla me da por la cara y algunas patadas en mi estómago, no me dejó tranquila hasta verme vomitar sangre, trate de levantarme, pero fue inútil todo se volvió negro.


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