Capítulo XVII

                                 XVII

Aquella mañana fue hostil, de hecho, fue maldita y jodidamente hostil.

Un estruendo, proveniente de los cielos, lo obligó a despertar asustado. Cuando se sentó sobre la arena, vio una suave línea de agua turbia que corría por el arroyo. Llovía con fuerza, pero Greg se encontraba seco gracias a la protección que br

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