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Mi Madre Salvó a Mi Gemela y Me Dejó Morir

Mi Madre Salvó a Mi Gemela y Me Dejó Morir

En nuestro pueblo había una vieja costumbre. Cuando una familia tenía gemelas, la mayor debía recibir el castigo para que la menor aprendiera al verla sufrir. Solo así, decían, podían educarlas bien y lograr que ambas crecieran sanas y salvas. Yo nací cuatro minutos antes que Anita Rojas, mi hermana, así que me tocó servir de escarmiento. Cuando ella se escapó para nadar en el río, mamá no la reprendió. En cambio, me sujetó de la cabeza y me hundió una y otra vez en el agua. Solo me soltó cuando Anita, aterrada y entre lágrimas, prometió que nunca volvería al río. Otra vez, Anita se olvidó de poner a cocer la pasta. Cuando mamá regresó del trabajo y vio que seguía cruda, me puso un plato delante. —Cómetela toda. No dejes nada. La pasta cruda me lastimó la boca hasta hacerme sangrar. Durante todo ese tiempo, mamá no apartó la vista de Anita. Cuando por fin la vio llorar, retiró el plato, satisfecha. Durante dieciséis años, serví de escarmiento. Hasta que una alerta roja por huracán obligó a evacuar todo el pueblo en plena noche. Anita, que se había quedado pasando el rato con sus compañeros hasta muy tarde, regresó empapada y sonriente, como si nada hubiera pasado.
Cuento corto · Drama Realista
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Renací para Recuperar Mi Nombre

Renací para Recuperar Mi Nombre

Me echaron de la empresa y regresé a mi pueblo. Todos los días acompañaba a mi abuelita, Elena Olvera, a jugar al dominó. Hasta que de pronto, toda mi familia se volvió loca, buscándome por todas partes. Y todo, solo porque la estrella del diseño de joyas de la familia, mi hermana menor, Ariadna Reyes, ya no había podido dibujar ni un solo boceto desde que yo me fui. En mi vida pasada, durante el Concurso Nacional de Diseño de Joyería, Ariadna siempre lograba presentar un diseño exactamente igual al mío antes que yo. Todos pensaban que yo era la que copiaba. Incluso mi propia familia salió a defenderla y a declarar en su favor. La empresa también decidió que yo carecía de ética profesional, que había plagiado sus diseños y que había dañado la reputación de la marca. En el acto me despidieron y me exigieron pagar una indemnización enorme. Mi familia, viéndome como un estorbo, me echó de la casa. Bajo el peso de la opinión pública y de la traición de mi propia sangre, me hundí en una depresión. Un día, mientras caminaba por la calle, un fan tóxico de Ariadna me atropelló y morí. Antes de que mi conciencia se desvaneciera, nunca llegué a entender por qué Ariadna siempre podía adelantarse y dibujar un diseño exactamente igual al mío. Cuando volví a abrir los ojos, ya había regresado al día anterior al Concurso Nacional de Diseño de Joyería.
Cuento corto · Drama Realista
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El Amor es un Mito

El Amor es un Mito

Aiis
''Buenos días, mis muy queridísimos lectores. Hoy quiero darles las gracias por haber puesto a mi última y más reciente novela como número uno en toda Francia. Es un honor para mí hacer historias con las que las personas se sientan identificadas. Ya mismo estoy pensando en mi próximo libro, tengo un título y estará ambientada en la capital de mi país: parís. ¿Qué por qué voy a escribir una historia que se desarrollará justo en la ciudad del amor, si mis temas predilectos son sobre el desamor y sus trágicos finales? Pues, me he propuesto demostrar que, detrás de todo el teatro del romance, se encuentra una cruda realidad que las personas no quieren aceptar o se niegan a verlo. Y eso es porque… El amor es un mito''.
Romance
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AMA AL MARIDO DE TU HERMANA

AMA AL MARIDO DE TU HERMANA

ADVERTENCIA ️ Este libro aborda temas maduros y explícitos, incluyendo contenido sexual gráfico, relaciones tabú como aventuras prohibidas y obsesiones alimentadas por la rivalidad entre hermanos. ¡Los personajes no son todos perfectos y alegres! Si estos elementos te incomodan, te recomendamos que actúes con cautela. Se recomienda encarecidamente la discreción del lector. (18+) **** He deseado a Soren toda mi maldita vida. Mi hermana lo sabía, sabía que él era mi obsesión, mi sucio secreto. Pero Cassidy siempre me lo ha robado todo. El favoritismo de papá e incluso el protagonismo en la universidad. Y luego me inculpó por algo atroz, me pintó como una yonqui agresiva y celosa, y me arruinó. Por si fuera poco, se casó con él. Ahora lleva su anillo. Lleva sus hijos. Desfilando con su vida perfecta delante de mí. Y se supone que debo sonreír. Fingir que no me destroza cada vez que lo veo tocarla. Pero una noche... una noche imprudente, ardiente y borracha después de ser despedida... Tuvimos un rollo de una noche. Él no lo recuerda, pero yo sí. Dios, cómo lo recuerdo. Y no puedo dejar de desear más. Cassidy se cree muy lista por arrastrarme de vuelta a su pequeña vida perfecta, humillarme y luego contratarme para cuidar a sus hijos. Cree que soy débil. Pero compartir techo con Soren es un auténtico infierno, su mirada recorre mis curvas, el odio hierve a fuego lento bajo la lujuria descarnada. Rompemos todas las barreras: caricias robadas en rincones oscuros, folladas frenéticas contra las paredes, su polla golpeándome en lugares prohibidos donde cualquiera podría pillarnos... Sé que es depravado desear a un hombre comprometido. Es enfermizo anhelar al marido de tu hermana. Es un tabú absoluto. Pero me da igual. Porque, por una vez en mi vida, quiero quitarle todo. Aunque nos destruya
Romance
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La Verdadera Luna

La Verdadera Luna

Mi hija de cinco años estaba siendo acosada en la escuela, y el responsable era el hijo de alguien que clamaba ser la Luna de la manada. Y eso solo podía significar una cosa: mi compañero alfa me estaba engañando. Yo era la hija del alfa más rico, y después de que mi compañero se unió a mí, heredó el título de alfa de mi padre. Poco sabía que había estado ocultando mi verdadera identidad, fingiendo ser una omega durante años, solo para terminar en esa trágica situación. Ahora, había decidido defender a mi hija y vengarme de ese miserable. ¡Era hora de mostrarles a esos lobos quién era la verdadera Luna!
Cuento corto · Hombres Lobo
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Fingí el Aborto y Me Quedé con Todo

Fingí el Aborto y Me Quedé con Todo

Cuando Manuel Montenegro volvió a casa con un niño de tres años, yo estaba eligiendo cunas. El pequeño tenía los mismos ojos que Renata Salcedo, el primer amor de Manuel. —Acaba de volver al país y no tiene fuerzas para ocuparse de él. A partir de ahora, yo criaré a este niño. La voz de Manuel no admitía objeciones, aunque su mirada estaba clavada en la leve curva de mi vientre. —En cuanto al que llevas dentro, abórtalo. Este niño es muy sensible y todavía no está preparado para aceptar a un hermanito. Los dedos con los que sostenía la ecografía me temblaron. Guardé silencio durante un largo rato y después asentí con docilidad. —Está bien. Haré lo que tú digas. Al día siguiente salí sola de la clínica y le entregué una constancia médica que acreditaba el aborto. Manuel la dejó sobre la mesa sin prestarle demasiada atención. —Mañana pondré a tu nombre el penthouse dúplex. Asentí con calma. —Está bien. Gracias. Al no ver ni las lágrimas ni la escena que esperaba, frunció apenas el ceño y no dijo nada más. Lo que él ignoraba era que la constancia médica era falsa y que yo seguía embarazada; la propiedad, en cambio, era muy real. Al fin y al cabo, tenía clara una cosa: el dolor podía ser verdadero, pero nunca debía nublarme el juicio. Cada rastro de culpa de un hombre tenía que convertirse en dinero.
Cuento corto · Romance
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El Frágil Hilo del Amor

El Frágil Hilo del Amor

La exnovia de mi ahora novio, Santiago, Isabella publicó un video en sus redes sociales. En el video, se les veía como mi novio y ella estaban jugando a pasarse una carta de poker con los labios. La carta cayó, y sus labios se rosaron, comenzando un beso apasionado a lo que se apartó la grabación de la escena. El pie de foto decía: —¡Sigues igual de torpe! Yo estaba mirando semejante canallada desde el hospital, estaba pasando mucho dolor por que al parecer había tenido un aborto espontaneo. Sin decir nada, le di me gusta y comenté: —Felicidades a ambos. Al instante, Santiago me llamó y empezó a gritarme por celular. — ¿No me digas que vas a comenzar con tus escándalos de mierda? ¡Solo nos estábamos distrayendo un poco con Isabela! ¿Ya que video te vas a poner a inventar? Sabía que, después de doce años de relación, todo lo que había compartido con él era solo una ilusión. Yo no iba a soportar que alguien me engañara, no más. Era pues entonces hora de agarrar mis chiros y marcharme.
Cuento corto · Romance
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Morí y se volvieron locos

Morí y se volvieron locos

Me diagnosticaron lupus eritematoso sistémico, ya en una etapa avanzada. El médico no dejó lugar a dudas: me quedaban tres días de vida. Después de colgarme una vez más —como ya lo había hecho cientos de veces—, entendí que no tenía sentido seguir esperando. Tomé el informe médico y fui directo al servicio funerario social. —Hola... Quisiera arreglar algunos asuntos antes de irme —dije con voz serena. Diez minutos después, llegaron ellos. Antes de que pudiera abrir la boca, mi esposo —abogado, impecable y frío como siempre— me soltó una bofetada sin inmutarse. —¿Inventaste una enfermedad terminal solo para quitarle atención a mi hermana? Mi hermano, médico de profesión, me arrebató el informe, lo hojeó sin cuidado y soltó una risa seca: —¿Lupus? Por favor... Ni siquiera eso supiste fingir. Es una enfermedad rarísima. Aguantando el dolor, volví al mostrador, tomé los papeles y se los entregué con calma. La mujer que me atendió notó las manchas en forma de mariposa en mis muñecas. Sus ojos se suavizaron al instante. —Ya no tengo familia —le dije, en voz baja pero firme—. Solo quiero dejar todo en orden. Que me entierren donde sea... Lo único que pido es que mi muerte no le pese a nadie.
Cuento corto · Romance
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Cazadores de sueños

Cazadores de sueños

Stevenoir
Muchos pensamos ¿Por qué soñamos? ¿Qué son los sueños? O ¿Por qué tenemos esas pesadillas? Creemos que son solo recuerdos, otros creen que son premoniciones, muchos tratan de buscarle el significado, y a veces no recordamos que soñamos, creemos que es por un malestar; pero no sabemos que es por nuestra seguridad. Esta historia inicia con tres dioses que son hermanos, Morfeo “el dios de los sueños” Fobetor “el dios de las pesadillas” y Fantaso “el dios encargado de poner los objetos y los animales en los sueños”. Los tres hijos preferidos de Hipnos “el dios del mundo de los sueños” y Nix “la diosa de la noche”. Los dioses grandes divinidades, por el inmenso poder que tenían habían llegado al acuerdo de no tener más hijos, porque ya no había donde ubicar más dioses en el monte Olimpo, en base esto los dioses empezaron a tener hijos con los mortales, donde ellos conocidos como semidioses podían vivir una vida tranquila y tener la familia que tanto anhelaban, pero al darse cuenta de que nacían con un poder superior a los humanos y empezaron a meterse en los planes de los dioses, ellos decidieron prohibir el contacto con los mortales y el procrear con ellos. Haciendo un llamado urgente al monte Olimpo. Semidioses como Hércules, Polipemo, Prometeo, entre otros, fueron algunos grandes héroes, otros grandes villanos, pero todos eran un obstá para la finalidad que tenían los dioses en el mundo mortal. Morfeo un dios menor encargado de hacer a todos los humanos dormir, deambular en sus sueños y de darles el último sueño antes de morir, envidiaba la vida tranquila que ellos llevaban, las familias tan grandes y numerosas que ellos tenían y el cómo anteriormente los dioses mayores tuvieron esa misma suerte.
Fantasía
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El Fuego que Quemó Nuestro Amor

El Fuego que Quemó Nuestro Amor

Llevábamos cinco años casados por el civil, y mi esposo, Adrián Lobera —bombero—, siempre decía que no tenía tiempo para celebrar la boda. Y, de pronto, sí tuvo tiempo. El día de la ceremonia, por más que lo intenté, no pude comunicarme con él. Hasta que vi un en vivo en internet: Roxana García lo llevaba del brazo y él recibía una medalla de manos del mismísimo alcalde. Los comentarios rebosaban de envidia: —La esposa de Adrián está guapísima, no como esas que solo saben hacer los quehaceres. —Sí, tan elegante, tan segura; seguro que es el gran apoyo detrás de Adrián. Yo, temblando, miré mis manos ásperas. Estuve a punto de comentar que esa mujer no era su esposa cuando se oyó un "¡Bum!". En la cocina, una fuga de gas provocó una explosión. Con la piel ardiendo, como si me la hubieran cocido por el calor, lo llamé desesperada para pedirle ayuda. Pero él me interrumpió, impaciente: —¿Qué estás inventando ahora? Te avisé lo de la boda para que no salieras con tus dramas. El papá de Roxana murió salvándome la vida; dejar que me acompañe y se haga pasar por mi esposa no es para tanto, ¿no? Me quedé helada. Y colgó. Sin dudarlo.
Cuento corto · Romance
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