LA MENTIRA DEL MAGNATE
Casper Della Torre está en el asiento trasero de su coche blindado, bajo la lluvia de Ginebra, revisando las cifras de seguridad digital en su tableta. De pronto, la puerta se abre de golpe. El olor a lluvia mezclado con un perfume dulce y el aroma metálico del miedo inundan el espacio. Entra una mujer con el cabello revuelto, la respiración rota, un tacón en la mano y la mirada desorbitada por la droga que empieza a apagarle el cerebro.
Él no la compadece; se tensa. Su mente de software procesa el peligro: ¿Prensa? ¿Chantaje? ¿Una emboscada de los enemigos de su padre? La sujeta de las muñecas con fuerza, inmovilizándola contra el cuero del asiento.
—¿Quién te envía? —exige él, con esa voz grave que intimida—. ¿Cuánto te pagan por esto?
Ella no responde con una súplica; lo mira con esos ojos verde oliva que, incluso en la bruma de la inconsciencia, sostienen la mirada antes de que el cuerpo se le desplome en el regazo del magnate. Y es ahí, bajo la luz mortecina de la calle, cuando Casper le aparta el cabello de la cara y el corazón se le detiene: es el vivo retrato de la novia que su familia borró del mapa hace diez años.
Para Casper Della Torre, el intachable aristócrata y gigante de la inteligencia artificial en Suiza, esa desconocida no es una víctima; es una amenaza directa a su blindada reputación. Lo que él ignora es que Leonor Carvajal, una brillante y solitaria estudiante de literatura, acaba de escapar de una infame trampa de abuso y ciberacoso orquestada por la envidia de su mejor amiga en un hotel cercano.
¿Qué sucede cuando la víctima confronta al verdugo equivocado exigiendo respuestas? ¿Podrá Leonor sobrevivir al encierro? ¿Quién caerá primero?