El Vuelo Final De Nuestro Matrimonio Secreto
Después de tres años de matrimonio con Damián Villalobos, Lía Montiel pensaba que eran la pareja perfecta. Al menos, en la intimidad, todo fluía de maravilla.
Con el tiempo, se dio cuenta de que esa conexión solo existía entre las sábanas.
Para él, su prioridad siempre fue Celeste Navarro, esa hermana adoptiva que representaba su eterno amor platónico.
Harta de ser siempre el segundo plato, Lía empacó sus cosas, abandonó la casa y le pidió el divorcio.
***
A los ojos de la alta sociedad, ella no era más que una interesada que había trepado hasta la cima por pura astucia; todos juraban que era cuestión de tiempo para que Damián se cansara de ella y la echara a la calle.
Mientras todos se frotaban las manos esperando ver su estrepitosa caída, ocurrió algo impensable.
Alguien vio al impecable Damián en un callejón oscuro, de rodillas ante una mujer. Le besaba los dedos con desesperación, con la mirada empañada por la angustia y una humildad que nadie le conocía, como si fuera un pecador buscando el perdón.
—Lía, por favor... No me dejes.