CAPÍTULO 50.
Lina corría sin rumbo fijo, el miedo a los cazadores aún fresco en su piel, pero algo dentro de ella no podía simplemente huir sin saber si Kael había sobrevivido a la emboscada. Su mente no dejaba de recrear la imagen de él, herido, sangrando. El miedo la consumía, pero el amor y la preocupación por él la empujaban a dar cada paso con desesperación.
A medida que avanzaba, el bosque se volvía más denso, y el silencio la rodeaba, sólo roto por el sonido de sus pasos apresurados. A lo lejos, vio