Lorena llegó al buffet unos minutos antes del mediodía.
El lugar estaba en una nave reformada en el fondo de una calle transitada del centro. La fachada era sencilla, casi discreta, pero a través del cristal de la puerta se veía una cocina grande y movida.
Se detuvo un instante en la acera.
Respiró hondo.
El olor dulce que se escapaba por las rendijas de la puerta llegó a ella antes incluso de entrar.
Chocolate.
Vainilla.
Mantequilla caliente.
Lorena empujó la puerta.
Nada más entrar, la envolv