Lorena despertó con el despertador; después del relajante baño en la bañera, cayó en un sueño profundo y tranquilo que no tenía desde hacía varios días.
El vestido que eligió era sencillo, elegante en la medida justa —un corte limpio, sin excesos, sin llamar la atención más de lo necesario. El tipo de ropa que ella elegiría… cuando tenía la oportunidad.
Su reflejo en el espejo ya no le parecía extraño.
Pero tampoco era completamente familiar.
Todavía.
Cuando llegó al vestíbulo, Dante ya estaba