Lorena terminó el último bocado de la tarta sin realmente saborearla.
El plato estaba casi vacío frente a ella, pero el dulce parecía haberse convertido en arena en su boca.
Al otro lado de la calle, el hombre seguía allí.
El mismo traje oscuro.
La misma postura rígida.
Fingiendo mirar el móvil.
Observando.
Esperando.
Lorena bajó la mirada hacia el plato mientras una sensación pesada crecía dentro de su pecho.
Entonces así era.
Rafael realmente estaba haciendo aquello.
Bloqueando cada puerta.
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