El coche se detuvo frente a un rascacielos en el corazón financiero de la ciudad.
Vidrio y acero.
Luces encendidas incluso a esa hora de la noche.
Lorena levantó la mirada lentamente hacia el edificio.
La estructura parecía tocar el cielo, reflejando las luces de la ciudad como un espejo gigante.
El hombre que la había salvado bajó primero. Caminó hasta la puerta trasera y la abrió, extendiendo la mano de nuevo.
—Vamos.
Lorena salió del coche despacio, aún intentando entender cómo su noche habí