Rafael no tardó en descubrirlo.
—Hotel Central Plaza. Cuatro estrellas. Centro antiguo —informó Nelson, sosteniendo la tableta—. La contrataron hoy. Cocinera.
Rafael no respondió de inmediato.
La mandíbula se le tensó.
La mirada se oscureció.
Ella no solo huía.
Estaba intentando empezar una vida sin él.
—¿Cuándo empieza? —preguntó, con la voz demasiado baja.
—Hoy. Turno de cena.
Una sonrisa fría curvó sus labios.
—Entonces vamos a cenar fuera.
Nelson sintió un mal presentimiento recorrerle la e