Lorena despertó antes de que sonara el despertador.
La habitación del hotel era demasiado sencilla para ser confiable, pero estaba limpia. Una cama estrecha, una mesa pequeña, una ventana que daba al fondo de otro edificio. Aun así, era el primer lugar en mucho tiempo que era solo suyo.
Se sentó despacio, sintiendo el estómago protestar, pero menos que en los días anteriores. Respiró hondo. No había tiempo para detenerse.
Desde la noche anterior, Lorena sabía que no podía buscar empleo en ningu