Diego se burló, encontrando muy ridícula la especulación de Lucía.
—No arruines mi cena.
Ella vio su rostro frío y no se atrevió a decir más, rápidamente se alejó. Honestamente, ella también pensaba que su especulación era poco confiable. Porque Sofía era una persona fría como el hielo, hasta también lo era con ella. Solo frente a Diego el hielo de Sofía se derretía, mostrando su lado tierno.
Si Diego no estaba, Sofía era indiferente; especialmente esos ojos fríos suyos, Lucía los recordaba muy