Hizo una pausa.
—Señor Torres, todavía tengo trabajo, debo regresar a la empresa.
Dicho esto, se dio la vuelta para irse. Camilo suspiró. Qué mujer tan fría.
—Espera.
Camilo se acercó al estante, acababa de ver que Sofía había echado un vistazo hacia allí, así que señaló la "Estrella Polar" y la puso a prueba.
—Esto lo regalaste tú, ¿verdad?
Si lo admitía, él se imaginaría detalles aún más dramáticos.
Sofía contestó:
—No.
—¿Realmente no?
Ella ya no podía soportarlo más.
—Señor Torres, tiene much