Isabella nunca se había sentido tan humillada.
En serio, quería que la tierra se la tragara. ¿Cómo podía haber sido tan tonta? Y, sobre todo, ¿tan arrogante? No era la primera vez que hacía el ridículo, pero esta vez le dolía diferente. Era un golpe directo a su ego.
Respiró hondo; tenía que enfrentar la situación. Por muy incómodo que fuera, estaba frente a su ídolo y eso era más importante que la vergüenza que sentía.
—El sonido del motor es demasiado lindo. La primera vez que lo escuché, me e