Sofía colgó el teléfono y vio que eran las once.
Ya casi era hora del almuerzo y había terminado con los trabajos importantes. Así que, decidió relajarse un poco. No pidió permiso; le dijo a Lisa que la cubriera un rato y se fue en auto al edificio del Centro Financiero Mundial.
Justo después de que se fuera, Rodrigo llegó a asignar tareas.
Tenía que notificar al gerente del departamento financiero e imprimir los estados financieros especificados para llevarlos a la oficina del presidente. Por s