[Diego, si vas a ser tan parcial, entonces no voy a reconocer a Valentina como mi cuñada. También le voy a contar al abuelo sobre las cosas turbias que hacen ustedes dos y, entonces, tengas que lidiar con las reglas familiares, jajajaja. Querido hermano mayor, ¿tienes miedo?]
Él se frotó las sienes.
Valentina, al verlo, preguntó:
—¿Qué pasa?
—Es Isabella.
—Ah, ella. Con razón te tiene así de molesto. A su edad está en plena rebeldía, tienes que ser paciente con ella —lo consoló Valentina con voz