Julieta apenas se había secado las lágrimas cuando, al oír a Sofía, se desbordó otra vez.
Años después, cuando Julieta ganó el premio a Mejor Actriz, sus ojos ya llevaban otra historia, más vívida, pero seguían tan sinceros como ahora. Subió paso a paso al escenario, recibió su estatuilla y su diploma, y se plantó en el centro con confianza, mientras las cámaras enfocaban su cara. En ese instante de gloria, frente a todos, repitió entre sollozos las palabras de Sofía. Habían pasado muchos años y