Julieta contó, en pocas palabras, lo que había ocurrido entre ella y Martina.
Aun así, cualquiera podía imaginar que el tormento real, el dolor de verdad, que solo ella lo cargaba.
Sofía y Clarissa entendieron que para Julieta tomar esa decisión había sido muy difícil.
Lo bueno era que Julieta y Martina no tenían ningún contrato; ella podía firmar con quien quisiera en cualquier momento.
—Sofía, no quiero hacerte daño —dijo Julieta—. Si decides firmar conmigo, tal vez tu compañía tenga que asumi