Por la mente de Gabriel pasó un destello en blanco, como si algo estuviera a punto de estallar. Se puso serio y fijó la mirada en Camilo mientras preguntaba, palabra por palabra:
—Me estás mintiendo, ¿verdad?
Camilo se rio a carcajadas, como si hubiera oído el chiste más grande del mundo.
—¿Yo mentirte? ¿Y qué ganaría con eso? Ese idiota de Diego, divorciado como está, ¿qué valor puede tener? Aunque Sofía tuviera diez parejas más, ¿crees que le tocaría a él?
Gabriel cerró fuerte el puño.
—Hay un