En cuanto a Alejandro, mejor ni intentar provocarlo, no se atrevía.
Pero Sofía a sus ojos no era más que la niñera de Diego, antes hacía todo lo que le pedía y podía mantenerla contentísima, pero ahora ya no obedecía. ¡Qué molesto!
Eduardo pidió al mayordomo que les sirviera vino.
Diego dijo:
—Abuelo, últimamente tengo problemas estomacales, no voy a beber.
Eduardo no insistió e inquirió a Alejandro.
Él no se negó.
—Han pasado tres años sin vernos —Eduardo miró a Alejandro, sus ojos no podían oc