Los padres de Diego, Fernando y Esperanza, no habían ido a la reunión.
Con Alejandro presente, si hubieran ido probablemente habría terminado en una situación desagradable, así que era mejor que se mantuvieran alejados.
Por eso el asiento entre ella y Alejandro se había reservado para el abuelo.
Sofía miró a Isabella, quien la estaba fulminando con la mirada, llena de resentimiento.
Sofía encontró la situación inexplicablemente divertida; tener que cenar en la misma mesa con la persona que temía