Sin entender, Carlos miró a Priya y preguntó, muy serio:
—¿Qué es lo que tendría que decirte?
Priya era la hermana menor de Carlos, solo dos años más joven. Para ella, su hermano siempre había sido un hombre pacífico, pero esa calma no parecía la de alguien débil, sino la de una montaña, imposible de tumbar.
Como no tenía mal carácter, nadie sabía qué de verdad le importaba. Igual que ahora: Carlos entendía perfectamente la situación, pero no le decía nada.
Priya habló en voz grave:
—Tú sabes qu