—Ya capté.
—Toma asiento.
Sofía finalmente se acomodó y, recordando algo, le preguntó:
—Señor Montoya, aunque el señor Santos no hubiera organizado esta fiesta, ¿igual habría acudido a él?
Alejandro la observó.
—Por supuesto.
Entonces realmente había aprovechado a Javier como una pieza de ajedrez.
—Involucró al señor Santos en mis problemas. ¿No cree que se va a resentir cuando se entere?
Alejandro respondió con total tranquilidad:
—Para nada.
Sofía concluyó que su amistad era inquebrantable, as