Antonio tenía la cara desfigurada de pura rabia. Como Alejandro había salido a defender a Sofía, estaba más que seguro de que él había sido quien mandó la información a los medios. Su plan original era vengarse con ella, cortarle un dedo, torturarla un rato, pero si ella iba a ser la futura señora de Alejandro, ya no podía ni tocarla.
O sea que no había venganza posible. Después de tantos años dominando, una mujer cualquiera lo había dejado por los suelos. Estaba tan furioso que parecía que iba