—Que quede claro: mi interés en financiar la empresa de tu hermano es algo personal. El hecho de que Diego sea mi amigo es algo irrelevante. ¿Así tiene más sentido?
Gabriel en definitiva sabía cómo usar las palabras a su favor. Sus argumentos eran tan convincentes que Sofía no podía encontrarles falla alguna.
Aun así, esa extraña corazonada no desaparecía.
—¿Todavía no te convence del todo? —insistió Gabriel.
—Es que no sé cómo explicarte lo que siento.
Gabriel achicó un poco los ojos.
—¿O acaso