Al instante, Diego ya no perdió tiempo con palabras y la jaló para llevársela. ¡Su acción fue extremadamente violenta!
Camilo se interpuso con el rostro descompuesto.
—¡Lárgate! —Diego lo apartó de un empujón.
Camilo no se movió.
—¿Tienes idea de lo que significa respetar a la gente? ¿No ves que Sofía no quiere acompañarte? Te doy tres segundos, ¡suéltala!
Diego jamás imaginó que Sofía tuviera semejante habilidad. ¿Incluso Camilo la defendía? La furia se desató en su interior, pero conservó su e