Mundo ficciónIniciar sesiónSin detener sus movimientos un solo segundo, entró a la casa. Un poco más lento, Tomás se apresuraba en mantener la distancia corta. Como era costumbre para los soldados, no pasaron ni cinco minutos cuando volvió a salir; pero esa vez, Tomás no fue capaz de seguirle el paso. Con la boca aún repleta, masticando entrecortadamente. Cerró la puerta y comenzó a correr para alcanzarlo. Pero no llegó muy lejos cuando sintió un golpe en la espalda. Se detuvo, volteando lentamente con las mejillas inf







