Su corazón palpitaba rápido. El sudor se escurría de su frente deslizándose gota por gota mientras era llevadas por el aire. Parado sobre la pared, indeciso si saltar al patio o no. Al final, dio un paso al frente, donde no había algo solido que lo detuviera. Su cuerpo cayó pesadamente, hasta que la punta de sus pies toco el suelo. Se quedó ahí por un tiempo, sin atreverse a levantar el rostro y echar un vistazo. De pronto, una puerta se abrió, luego un grito se escuchó.
-¡viniste! - Isaac levan