Mundo ficciónIniciar sesiónNo sabía cuánto tiempo había pasado cuando volvieron a entrar los guardias. Llegaron a esposarlo sin tener consideración por el daño que podían causar las esposas. Lo arrastraron hacia afuera donde se topó con sus hermanos. Sus caras habían adquirido el color opaco de la habitación. Sus ojos apenas se abrían por la claridad que les golpeaba la cara. Al verlo, el rostro de Samuel quiso mostrar alegría; pero sus gestos estaban cansados, al igual que su garganta; por eso, no habló. Tomaron el ca







