Te he dicho que no me asfixies.
—¡Agarra tus cosas, y lárgate, te salvas de que no te desaparezca!
Lo que sucedió hace un rato fue un accidente, pero Ángel tenía razón de estar enfadado, si el rótulo les hubiera caído encima ellos hubieran muerto aplastados, evidentemente, estaba furioso y se desquitó con el hombre a cargo.
—Ángel, me prometiste que me llevarías a desayunar.
Adriana ignoró lo que sucedió, le gusta que el mundo de Ángel gire en torno a ella, pues quiere toda la atención de quien considera es su novio, por l