No puedo creer que me animará a besarla.
A Sully le molestó que su hija la ignore en presencia de alguien, por lo tanto, abrió la boca para regar su veneno.
—¡Esa mansión también es mía, no en vano he luchado por cuidar lo que tengo! En ese momento, Yeimy no soportó más a su madre, así que se puso de pie y al entregarle las fotografías a Sully le dijo.
—Pues, entonces no voy a interferir más, señores, los dejaré con mi madre, espero que a Ángel le gusten tus cambios, de lo contrario no se moverá de aquí.
—¡Hija, no es para tanto! ¡